SEMANA SANTA: El Viaje Masónico de la Muerte a la Resurrección Interior
Queridos hermanos y amigos, hoy quiero invitarlos a ver esta Semana Santa con los ojos del iniciado. Porque más allá de procesiones y tradiciones religiosas, existe un simbolismo universal que la Masonería interpreta como el espejo de nuestro propio trabajo sobre la piedra bruta del alma.
¿Y si la Pasión, Muerte y
Resurrección de Cristo no fuera un hecho histórico ajeno, sino el mapa de tu
propio proceso iniciático?
Piénsalo:
El
Domingo de Ramos es cuando entramos al Templo por primera vez:
llenos de ilusión, pero aún ignorantes. Llevamos palmas… pero dentro de pocos
días traicionaremos nuestras propias promesas.
El
Jueves Santo nos recuerda la Última Cena, pero para el
masón es el momento de la Fraternidad en Logia: compartir la luz, reconocer al
hermano que nos lava los pies (humildad) y el que nos señala con la escuadra
(justicia).
El
Viernes Santo… ese es el día del Yo profano. El día en que
nuestro ego crucifica al hombre nuevo. El miedo, la traición, el ruido del
populacho (nuestras propias pasiones) gritan: "¡Fuera la luz, queremos
oscuridad!"
Y aquí viene lo más duro: todo
iniciado debe pasar por su propio Calvario. El desierto de la duda, la noche
del alma, la pérdida de un ser querido, un fracaso, una traición. Esa es
nuestra "vía dolorosa". Pero sin ese viernes, no hay domingo.
El
Sábado Santo es el silencio del templo vacío. Es el masón
que ha perdido sus certezas. Es el espesor de la piedra que aún no ha sido
pulida. Es el momento donde no hay luz… y sin embargo, la acacia (símbolo de la
inmortalidad del espíritu) ya está germinando bajo tierra.
El
Domingo de Resurrección… ¡AHÍ ESTÁ LA CLAVE!
No es un milagro externo. Es
el triunfo del Hombre Interior. Es cuando tu conciencia despierta y dices:
"He muerto a mis vicios, he resucitado a la virtud". Es la piedra
removida de la tumba de la ignorancia. Es el Instalado que ya no es esclavo de
sus pasiones, sino dueño de su voluntad.
¿Y todo esto qué tiene que ver
con tu vida HOY?
Mucho. Porque tú también
puedes vivir tu propia Pascua Masónica esta semana:
Renuncia a lo que te este
esclavizado (envidia, orgullo, rencor).
Talla un defecto concreto (la
impaciencia, la pereza, la lengua afilada).
Regala una acción sin esperar
nada a cambio (como Cristo lavando los pies).
Entierra el “yo” que cree que
siempre tiene la razón.
Resucita como un hombre o
mujer que elige la luz aunque todo esté oscuro.
Te dejo 3 preguntas mi querido
hermano :
1.
¿Cuál es ese “viernes” que estás viviendo en tu
vida?
2.
¿Qué piedra necesitas remover para resucitar a
una vida más plena?
3.
¿Has sentido alguna vez esa muerte del ego y
ese renacer interior?

Comentarios
Publicar un comentario